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El año hidrometeorológico 2011-2012 ha sido el más seco de la serie del Observatorio de Izaña

El año hidrometeorológico (también conocido como “año agrícola” en España) es el período comprendido entre el 1 de septiembre de un año y el 31 de agosto del siguiente. No debe confundirse con el año hidrológico o pluviométrico, que comienza el 1 de octubre de un año y termina el 30 de septiembre del año siguiente.

La precipitación recogida en el Observatorio Atmosférico de Izaña en el recién terminado año hidrometeorológico 2011-2012 ha sido de 45,7 litros por metro cuadrado, lo que convierte a dicho período en el más seco de la historia del Observatorio, cuya serie arrancó en 1916 (96 años).  Se ha tratado por tanto de un año hidrometeorológico extremadamente seco.

Llama la atención el valor tan bajo recogido, ya que es casi la mitad del obtenido en el año que hasta ahora había sido el más seco, 1998-1999 (79,9 litros por metro cuadrado) y supone tan sólo poco más 10% del valor promedio de precipitación, 442,2 litros por metro cuadrado. También es significativo que los cinco años hidrometeorológicos más secos hayan tenido lugar en los últimos 15 años:

Tabla 1: Relación de los cinco años hidrometeorológicos más secos registrados en el Observatorio Atmosférico de Izaña con el valor de precipitación recogida.


El siguiente gráfico muestra, en columnas, la precipitación total recogida en Izaña desde el comienzo de la serie. Se observa que uno de las principales características de la distribución de la lluvia en este observatorio de montaña es su enorme variabilidad, existiendo algunos años especialmente lluviosos donde la precipitación total superan los 1.000 litros por metro cuadrado e incluso los 1.200, mientras que hay años muy secos donde el cómputo total apenas llega a los 200 litros por metro cuadrado. Cabe destacar la agrupación de años secos existente en los años 30 y 40 del siglo pasado, así como especialmente finales de los 90 y comienzos de la primera década de este siglo. La agrupación de años más lluviosos tuvo lugar en los años 50:

 



Figura 1: Precipitación total por año hidrometeorológico en el Observatorio Atmosférico de Izaña.


Si se analiza la distribución de la precipitación mes a mes en el último año hidrometeorológico y se compara con el promedio mensual a lo largo de la serie, podemos ver que todos los meses han estado por debajo del promedio, salvo julio, cuya precipitación media es cero. La mayor desviación con respecto a los valores promedio mensuales tuvo lugar sobre todo en otoño y en invierno por la práctica total ausencia de los temporales de lluvias y nieve típicos de estas estaciones. Éste último invierno fue el más seco de la serie, tal y como se explicó en una noticia anterior. Para verla, haga clic aquí. En ella podrá encontrar también una sucinta explicación de las causas de un invierno tan seco. La desviación fue algo menor en primavera gracias a un episodio de lluvias que tuvo lugar en abril, siendo la desviación menor en verano, ya que habitualmente se trata de la estación más seca debido a que las condiciones de la atmósfera (presencia de vientos alisios en superficie que estabilizan las capas bajas atmosféricas y marcada subsidencia por la cercanía del anticiclón de las Azores) dificultan notablemente la aparición de nubosidad capaz de generar precipitación.

Figura 2: Comparación entre la precipitación mensual en el año hidrometeorológico 2011-2012 frente al promedio mensual 1920-2011


Además de la precipitación convencional (aquella que es debida principalmente a la lluvia, llovizna y nieve) en zonas áridas es de gran importancia conocer la precipitación oculta u horizontal, aquella debida a la captación de las gotitas de la niebla por parte de la vegetación. Cuando la masa de aire fresco y húmedo es transportada hasta Canarias por los vientos alisios se topa con los relieves de las islas y es forzada a ascender; en dicho ascenso se enfría y se produce la condensación del vapor de agua que contiene en su seno, apareciendo las típicas nubes asociadas a los alisios. Es en la franja altitudinal donde estas nubes suelen tomar tierra (desde unos 1.000 metros hasta unos 1.600 metros en invierno y desde unos 700 hasta 1.200 metros de altitud en verano) y ahí es donde la vegetación aprovecha este recurso hídrico. Aunque el Observatorio de Izaña está generalmente muy por encima de esta capa de nubes (2.367 metros de altitud) en ocasiones suele quedar dentro de la nubosidad, especialmente en invierno. En el año 2009 se instaló un pluviómetro diseñado para medir la precipitación oculta (puede ver la noticia aquí). Los resultados de este año muestran un descenso en la captación de agua de niebla (debido a la menor presencia de nubosidad al nivel del Observatorio). Se ha recogido prácticamente la mitad que en el año hidrometeorológico 2010-2011, aunque comparando este valor con el de precipitación convencional la diferencia es mucho mayor, del orden de 13 veces superior, lo que daría cuenta de la gran importancia de este recurso hídrico especialmente en años muy secos como el actual:

Figura 3: Evolución de la precipitación recogida con los pluviómetros de niebla y convencional (estándar en el gráfico). La precipitación debida a la niebla (oculta u horizontal) se obtendría de la diferencia entre los valores recogidos por ambos pluviómetros.